Tate Modern, de central eléctrica a museo

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Después de hablar del Guggenheim y efecto o no rehabilitador sobre Bilbao, en este post hablaremos de otro museo de moderno con un efecto rehabilitador bastante claro. En este caso porque ocupa un edificio que fue anteriormente una central térmica del siglo XX a la orilla del río Támesis. Me estoy refiriendo al Museo Nacional de Arte Británico más conocido como Tate Modern. El Tate Modern forma parte de una red de museos con otros tres museos, el Tate Britain que se encuentra también en Londres al otro lado del rio, Tate St Ives en Cornwall y el Tate Liverpool.

El Tate Modern se abrió en el año 2000 y su entrada es gratuita para la exposición permanente y algunas exposiciones temporales. El museo ocupa 7 plantas numeradas de 0 a 6 donde las plantas 2 a 4 albergan obras de arte moderno desde 1900. Cuenta con espacios muy amplios como la sala de turbinas que alberga exposiciones temporales, en una de primeras visitas recuerdo que estaba la sala llena de rectángulos blancos amontonados que parecían terrones de azúcar no sé de que iba la exposición pero casualmente el barón Tate que fundó la colección para crear los museos fue el primero en comercializar terrones de azúcar al comprar la patente, curioso no? Por las fotos que guardo de esa visita esa exposición tuvo lugar en el año 2006 y podéis juzgar por vosotros mismos si son o no terrones de azúcar. Aunque me da la impresión que era el motivo era un tema de color más que de la forma. El arte moderno suele sorprender mucho la verdad.

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El museo abre todos los días excepto el 24, 25 y 26 de diciembre de 10 de la mañana a 6 de la tarde. Los viernes y sábados cierra a las 22 horas. Curiosamente dispone de acceso Wifi que puede utilizar en el penúltimo viaje que hice a Londres. La manera más común de llegar es cruzando el puente Millenium de Norman Foster desde la Catedral de San Pablo. Para llegar hasta el puente se puede hacer en metro hasta las estaciones de St Paul linea Central (Roja) o Mansion House lineas Circle (Amarilla) y District (Verde). Hay que decir que ese puente tuvo cierta polémica, se movía bastante cuando lo abrieron que tuvieron que cerrarlo para reducir la oscilación y existe la leyenda urbana que Sir Norman Foster lo achacó a la manera de andar de londonienses según me contaron en una visita guiada por el este de Londres. Las primeras veces que visite el museo cruzando el puente aunque no sabia la historia, se me hacia eterno cruzarlo por mi pánico a los puentes sobre todo los peatonales hasta el punto que había buscado una alternativa. Me da la sensación que esas pasarelas en general son de papel, si pasan coches me da menos impresión porque tienen que aguantar más peso y por tanto tienen que ser más seguros. Pues bien al otro lado del Támesis donde se encuentra el museo hay otras dos estaciones de metro Southwark linea Jubilee (Gris) y London Bridge lineas Jubilee (Gris) y Northern (Negra). Al salir de las estaciones fijaros en las farolas que tiene marcado el camino hacia el museo con el nombre y una flecha pintados, no tiene perdida tampoco y aunque no lo parezca es prácticamente la misma distancia que cruzando el puente.

 

 

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