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Cuando acepté la invitación de Elanguest para pasar una semana en Malta haciendo uno de sus cursos de inglés, pensaba que en ese tiempo iba a poder ver muchas cosas. Pero no, no contaba con llegar muerta el sábado y que las distancias aunque la isla sea pequeña son largas en autobús. Esto de volar a las 7 de la mañana desde una ciudad que no es la tuya, es duro, aunque hayas intentado dormir la noche antes. No puedes porque te da miedo no despertarte a la hora que toca ya que descubres que te has dejado en casa el móvil que usas de despertador y que lleva la sim internacional para hacer llamadas desde el extranjero. Y por si fuera poco aunque quieras dormir resulta que en un viernes por la noche, a la gente le da por llegar tarde y ser ruidosa. Después de llegar, dejar las cosas en el apartamento y hacer unas compras, me fui hasta La Valeta en bus. Desde donde estaba en St Julians, la capital de la isla no queda muy lejos pero el bus da una buena vuelta por Sliema antes de llegar a la estación de autobuses. Mi idea era ir a Gozo o Comino y tenia que llegar a Cirkewwa de donde sale el ferry. En ese momento no sabia que había un bus directo y me podía haber ahorrado el caos de la estación de autobuses de La Valeta y alrededores. Y no me causó una buena impresión, aquel lugar que parecía más sacado de un país del norte de África que de uno miembro de la Unión Europea y antigua colonia inglesa. Vale, Malta está enfrente de Túnez pero con el cansancio que llevaba encima, estaba pensado para esto, estoy sin dormir y me ha costado tanto llegar hasta aquí. Pocas veces me pasa esto que un lugar me cause tan mala impresión. Comparado con eso las terminales de ferries de Cirkewwa y Mgarr en Gozo son de lujo, tienen hasta wifi gratis. Ese día me dio tiempo de ver un poco la capital de Gozo, Victoria, pensé en volver otro día pero ya no me dio tiempo.

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Al día siguiente fui a la otra isla Comino, hay varias opciones para llegar pero yo lo hice desde Cirkewwa en lancha rápida. De aquí me lleve otra impresión esta más graciosa, me pareció que era como si le hubieran puesto un trozo de Illetas que es una playa de Mallorca pequeña abarrotada de sombrillas y hamacas, a la isla de Cabrera que es parte mi archipiélago. Cabrera es parque nacional y la explotación turística igual que en Comino no sería posible. Pero por muy masificado que esté Comino hacía tiempo que no veía una agua tan limpia y transparente en una playa. Con Elanguest tuve oportunidad de ir a otra playa, Golden Bay, grande y con arena pero el agua no estaba tan limpia. Lo bueno de ese día es que vimos una demostración de Kendo, un arte marcial moderna japonesa por se ve que hacían un encuentro internacional. Llegaron, marcaron la zona y se pusieron a limpiar y aplanar el terreno ante la mirada expectante de los bañistas y nosotros que no preguntábamos que buscaban. Al rato aparecieron un grupo con tunicas negras y bastones bien protegidos practicando una especie de esgrima.

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Antes de ir a Comino aproveché para visitar el palacio presidencial en Valetta que ese día por ser festivo en Malta la entrada estaba a mitad de precio. Como la gran mayoría edificios de Malta esta construido por la típica piedra blanca de Malta, que es muy parecida a la que tenemos en Mallorca que aquí se llama piedra de marés, que es de tipo caliza. Aquí esta presente en murallas y grandes edificios como la Catedral y grandes palacios y que se estropea mucho por la erosión y la cercanía del mar. Es un piedra que hay que cuidar bastante porque si no parece ruinosa, y eso pasa en algunas partes de la isla y en la capital, porque allí ves que hasta viviendas hechas con esa piedra y se las ve desgastadas y no sabes si es que son antiguas o más nuevas que justifique su estado.

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Por lo visto al arquitecto que construyó las fortificaciones y otros edificios para proteger la capital decidió usar solo la piedra blanca de Malta. En las islas Maltesas sufrían continuos ataques de piratas por lo que la costa no estaba habitada y las ciudades y pueblos estaban en el interior. Esta película me suena, cosas del mediterráneo supongo. Y otra cosa que me llamó la atención la poca cantidad de árboles que se ven en el interior de la isla, es indicación de que suele soplar bastante el viento. Pues, a pesar que esa semana hizo un calor húmedo que también me es muy familiar y hasta el último día el viento no hizo acto de presencia, efectivamente Malta es ventosa y como no tiene grandes montañas que hagan de barrera, se nota en la vegetación.

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Eso fue una de las cosas que descubrí en el tour nocturno por la isla en un bus típico de recorrido turístico que hace la excursión clásica a Mdina de noche. Al día siguiente la fui a ver de día porque me apetecía visitar la Domus Romana y las catatumbas de San Pablo. La Domus Romana es una casa romana con mosaicos, esas piedras pequeñas de colores con las que se hacen dibujos, para los que nos gustan esas cosas vale la pena visitarla. Pero lo que más me sorprendió fue las catatumbas, cuando fui a Roma hace 16 años visité unas y me encantaron. Pero estas son hasta más impresionantes, además comparten espacio con refugios de la segunda guerra mundial que se parecen bastante.

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Donde también había un refugio de la segunda mundial es en la casa Roca Piccola de la Valeta, es el final de la visita de la casa. Si queréis saber como vivía y vive una familia noble en Malta es el lugar. Ahora bien para lujo de verdad la concatedral de San Juan un poco más arriba de allí. Se trata de un edificio barroco y creo que no debe tener un rincón sin pintura o oro. Fui a ver in situ el san Miguel Arcángel para compararlo con el de hotel de mi amigo, pero justamente estaba en una zona que debían restaurar y no estaba abierta al público, así que toca conformarse con la información del libro de la concatedral sobre esa capilla. A parte de las capillas y las pinturas de Caravaggio que es lo más destacado, hay un museo de objetos religiosos como vestimentas.

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Pero el mejor lugar para iconografía religiosa y un episodio algo oscuro en la historia del catolicismo es el palacio del Inquisidor en Birgu o Vittoriosa. Lógicamente hay una completa exposición sobre el tribunal del Santo Oficio, que suponía que estaba para que la gente aprendiera a ser buena católica. No es nada aburrida y se puede encontrar además una muestra de pesebres, crib en inglés que también son costumbre en Malta. Suena extraño que habiendo sido parte del imperio Británico durante más de doscientos años conservara el catolicismo y por supuesto su propio idioma, el maltés que deriva del árabe e incluye muchas palabras italianas e inglesas. El idioma es cooficial desde 1931 antes incluso de la independencia del Reino Unido. Se estudia en la escuela y es la lengua vehicular de la educación primaria, aunque en la secundaria y la universidad la enseñanza es en inglés. Parece que su situación ha sido mucho mejor comparada con la que ha tenido el catalán, igual aquí los ingleses se han preocupado de temas más importantes que en meterse con el idioma local y la religión. Malta es independiente desde 1964 pero siguen manteniendo muy buenas relaciones con la antigua metropoli. La verdad esperaba que los malteses se parecieran más a los ingleses, pero son mucho más latinos, tranquilos, impuntuales, no te puedes fiar de su red de autobuses aunque conduzcan por la izquierda y sus enchufes tengan tres patillas.
Como introducción al viaje, lo dejamos aquí ya iremos contando sobre lugares específicos en próximas entradas.

Crónica de una semana en Malta
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