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Recorrido por lugares bíblicos (II): Basílica de la Natividad, Belén

Recorrido por lugares bíblicos (II): Basílica de la Natividad, Belén

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En el post anterior de nuestro recorrido por los lugares bíblicos de Tierra Santa, nos paramos en Nazaret en la basílica de la Anunciación y siguiendo el orden cronológico tras la anunciación viene el nacimiento, principalmente la razón por la que celebramos la navidad cristiana. Y eso ocurrió hace algo más de 2014 años, existe un pequeño desfase en el cálculo de años en lo que era entonces la ciudad de Belén lugar donde diez siglos antes había sido ungido o coronado el rey David. David es el rey más importante de la antigüedad hebrea que aparece en la Biblia. De hecho fue el segundo rey del pueblo judío.

Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.
Míqueas, 5 2

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Antes de tener reyes, el pueblo judío se regía con profetas pero viendo que los pueblos vecinos tenían reyes, ellos también quisieron uno. El profeta de turno en ese momento era Samuel que con ayuda divina eligió un rey, Saúl al que parece que se le subió a la cabeza la corona y no obedecía lo que tenía que obedecer. Así que Samuel tuvo que buscar a otro para que heredara el trono, y el elegido resultó un pastor de cabras llamado David que debía estar con su rebaño cerca de Belén. A su debido tiempo se convirtió en rey e hizo grandes hazañas para ser admirado y recordado entre los judíos de todas las generaciones. Por tanto un linaje digno para el hijo de Dios, descender de la casa de David, por eso María y José se habían casado en Nazaret. Ahora solo faltaba mandarlos a Belén a tener a la criatura según el mandato bíblico.

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De eso se encargó el emperador romano Augusto en persona porque resulta que decidió hacer un censo de población en sus territorios. No para saber cuántos ciudadanos tenía bajo su mandato, si no para saber a cuántos les podían reclamar el pago de impuestos. Para los Romanos de la época esa era su principal preocupación, les importaba bien poco la religión, el idioma y los demás, mientras pagaras tus impuestos podías hacer casi todo lo que te diera la gana. Para hacer el censo hizo un edicto por lo que la gente tenía que ir a empadronarse a la localidad de donde provenía su familia, no donde vivía como se hace ahora. Tampoco donde te encuentras en una fecha determinada, como se hace en Irlanda. Cuando visité Dublín, en el hotel me dieron el formulario correspondiente para rellenar, evidentemente ya tienen en cuenta a los turistas y supongo que nos restan.

Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.
Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;
para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.
Lucas 2, 1 4 5

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Siguiente con la historia bíblica, José y María se fueron Belén para cumplir con el Imperio Romano, a poco más 160km de Nazaret. Un viaje que hoy se puede hacer en dos horas, en esa época llevaba de 3 a 5 días. Al llegar a Belén, se encuentran con la ciudad llena de gente para inscribirse también en el censo y sin lugar donde alojarse. Con el niño ya asomando la cabeza encuentran una cueva que servía de establo para guarecerse. ¿Dónde está esa cueva? Pues debajo de lo que hoy es la basílica de la Natividad.

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La primera basílica de la Natividad se construyó en el siglo IV igual que otras muchas iglesias de referencias bíblicas cuando Santa Helena, la madre de Constantino recorrió la zona para encontrar los lugares y convertilos a su uso actual, los romanos como represalia los habían convertido en templos a sus dioses. Con los siglos y consecuencia de guerras y terremotos ha ido necesitando restauraciones. La ciudad pertenece desde 1995 a la Autoridad Palestina y en 2012 se convirtió en el primer lugar de Palestina en ser incluido como Patrimonio de la Humanidad. Aunque desde 2008 ya figuraba en la triste lista de patrimonio en peligro por su estado de conservación en parte por las inmensas hordas de turistas y peregrinos que la visitan. Cuando la visité en Septiembre de 2014 ya estaba puesto en marcha un gran plan de restauración y estaba toda llena de andamios la parte superior. Tengo que decir que es de las visitas más agobiantes que recuerdo de ese viaje, el calor, la gente y la espera de pie para bajar a la gruta/cueva/establo/pesebre. Y añade a eso tiempo extra de espera porque los cristianos ortoxodos celebran su misa empezando con una procesión alrededor del altar y cierran el acceso a la gruta para evitar que el ruido del pasar de la gente. Además de evitar que la gente se cuele, porque a la mínima que ven un sitio para avanzar avanza igual que pasa en la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén.

Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
Lucas 2, 6-7

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Así que llegas pasas por la puerta pequeña, se hizo para evitar que entraran en caballo a atacarla como había sucedido en otras épocas y te tienes que poner a hacer cola y mantener tu sitio. Nosotros con nuestro guía palestino no tuvimos problemas nos organizó como una tropa en filas, para poder ir visitando la iglesia mientras esperábamos el turno para bajar a la gruta y la otra gente no se nos colara y se hiciera más llevadera la espera. Tanta espera para al final ver una estrella en el suelo con sus correspondientes altares que es donde según la tradición fue el alumbramiento. Tras la visita a la gruta sales al claustro y también se puede visitar la iglesia de Santa Catalina que es una iglesia católica romana de estilo neogótico. El lugar perfecto para descansar del bullicio de la basílica porque parece que las masas de turistas y peregrinos pasan de largo, como si no fuera parte del complejo.

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Para la visita a Belén es necesario llevar el pasaporte con el permiso de estancia israelí, ya que hay que cruzar la frontera de ida y vuelta porque son dos países diferentes. Nosotros hicimos la visita un viernes por la tarde, nos llevó el conductor palestino y una vez allí recogimos al guía también palestino. Los guías judíos ya hace unos años que allí no pueden guiar, de hecho ningún judío puede entrar, así que las agencias ya tienen previsto tener guías de allí para hacer esta excursión. Si vais por libre, tened en cuenta este detalle para no ir en viernes o sábado antes o después del Sabbath como los judíos que en teoría no trabajan y mandan a sus grupos, para que con un poco de suerte haya menos gente y la visita sea más agradable. Para llegar en transporte público no es complicado desde Jerusalén, como nos cuenta Quique de Viajablog, desde la puerta de Damasco sale un autobús hasta la entrada del muro donde se pasa un pequeño control para los turistas y uno más grande para los locales. Después del control se puede tomar un taxi para llegar al centro que hay una estación /parking de autobuses y taxis y desde allí se llega andando a la basílica. Belén está a 6km de Jerusalén así que se llega en unos 20 minutos.

Las refrencias bíblicas pertenecen a Bible Gateway.